Crónicas e hitos

Tumbaco

entre cultura, pájaros y cemento

Cronistas

de la parroquia

Luis Bustamante, Margarita Bustamante, Hernán Cuellar, Ilyari Derks, Orlando Díaz, Rubén García, Salomé Mediavilla, Ángel Mediavilla, Alfonso Ortiz, Azucena Verdezoto.

Conoce un poco de su crónica

Tumbaco ha pasado de ser una parroquia rural a convertirse en un espacio donde poco a poco han ido apareciendo urbanizaciones que han ido “encementando” los espacios dedicados a la agricultura y sus quebradas. Las migraciones que han existido en la parroquia han provocado una población variopinta, esto ha sucedido con la población local que se transporta cotidianamente a Quito, pero también con la población que llega de la urbe o del extranjero a asentarse en este territorio, en donde no necesariamente se nació, pero se vive.

La cultura, en Tumbaco, ha sido una posible propuesta de algunos colectivos para ir reconstruyendo, afianzando y creando vínculos que den sentido a la parroquia y su población. De alguna forma entonces, los procesos culturales junto al comercio popular son quienes sostienen a un territorio que se encuentra en un vaivén entre lo rural y lo urbano. Tumbaco es entonces una parroquia donde conviven barrios tradicionales, comunas, grandes urbanizaciones y emporios comerciales.

Introducción a sus hitos

Uno de los elementos que destaca en la plaza o parque central de Tumbaco es llamado por sus pobladores “Iglesia Antigua” o “Vieja”. Esta construcción, que abarca los 400 años, da cuenta de la importancia que tuvo este asentamiento durante la etapa virreinal o colonial como doctrina franciscana. Las modificaciones que se han producido en la estructura han tenido que ver también con el crecimiento poblacional de Tumbaco. En el año 2005, el entonces Fondo de Salvamento del Municipio de Quito realizó trabajos que tuvieron que ver con la restauración y reforzamiento de la estructura, para poder poner a este edificio a disposición de los parroquianos. Sin embargo, el uso y disposición de la “Iglesia Antigua” ha quedado a discreción de la Curia Metropolitana de Quito que es quien la administra. La importancia de este edificio no solo tiene que ver con su valor histórico y patrimonial, sino con las alternativas que provienen desde la comunidad tumbaqueña.
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