Crónicas e hitos
Tambillo
Cronistas
de la parroquia
Conoce un poco de su crónica
Tambillo, según relatan sus moradores más antiguos, ha sido desde siempre un lugar de paso y estadía. De allí el origen de su nombre, que parte del vocablo kichwa tambo: lugar de descanso. Lo curioso de este lugar es que se han ido encontrando a sus alrededores las rutas que recorrían los chaquiñanes o mensajeros incas. Es desde ahí que Tambillo se constituyó como parte del trayecto que atravesarían los viajeros para llegar a la ciudad de Quito.
Introducción a sus hitos
El idioma y la capacidad simbólica —conjunción que permite el crecimiento humano y el tapiz de la cultura— se arraigaban sutilmente en las conversaciones de los niños. Ahí ellos transformaban el poyo de la vereda en el ágora en donde circulaban cachos, cuentos, leyendas, refranes, trabalenguas y todo aquello que para ellos era importante.
En estas memorias surgían los personajes y lugares cubiertos del manto mágico que transforma el relato en enseñanza, en alimento del alma que se humaniza, en memoria vibrante. Hernán comenta del chagra Can-Can; del viejito de las cosechas o el Manuel Blanco; de las Puertas Encantadas del Pasochoa, que daban el ingreso al tesoro escondido; de la Piedra Encantada de Jaluana o también llamada Yumba.