Crónicas e hitos
Guangopolo
Cronistas
de la parroquia
Conoce un poco de su crónica
La historia de Guangopolo y de sus habitantes es muy diferente a la de las parroquias de los alrededores, pues aquí no existieron nunca haciendas, ni relaciones verticales y de explotación económica entre hacendados y poblaciones indígenas o huasipungueros. Es una población con un profundo conocimiento artesanal y comercial, los históricos productores del cedazo.
La Comuna Ancestral de La Toglla ha tenido un icónico papel de lucha por sus territorios frente al avance inmobiliario y del estado en la zona. A partir del cedazo, se puede entender cómo vivía la población, sus lógicas comunitarias de trabajo y fiesta, su movilización por otras ciudades y países, su oficio artesanal y de innovación actual. Guangopolo es, sin duda, un ejemplo de determinación, dignidad y autonomía para los pueblos y nacionalidades del Ecuador.
Introducción a sus hitos
La elaboración del cedazo define la historia antigua y moderna de la parroquia de Guangopolo. Su compleja elaboración artesanal fue la clave para el desarrollo de la población durante los últimos siglos, hasta la actualidad. Cada paso y cada instrumento en este proceso de elaboración tenía su nombre propio en kichwa. Es una actividad ancestral, que antes de hacerse con la cola del caballo, se tejía con cabuya y fibras vegetales. La venta del cedazo impulsaba a los habitantes de Guangopolo a recorrer grandes extensiones terrestres y los habitantes narran que recorrían hasta las grandes ciudades del Ecuador: Quito, Guayaquil, Cuenca, Ambato, Ibarra; así como también hacia otros países vecinos, como Perú y Colombia.
La producción del cedazo, complementado por una agricultura para uso propio, fue lo que sustentó históricamente a esta población que nunca vio al modelo económico hacendatario regir en sus tierras. El cedazo, por lo tanto, significaba la certeza de conservar su autonomía política, prácticas ancestrales de salud y vida, administración de su territorio, etc. En la actualidad, las y los artesanos del cedazo han encontrado innovadoras formas de continuar con esta práctica ancestral; con bisutería, adornos y otras producciones creativas. Los pobladores mantienen la esperanza de que esta sabiduría técnica no desaparezca frente a los nuevos elementos plásticos e industriales utilizados para cernir alimentos y bebidas.