Crónicas e hitos
Manuel Cornejo
Cronistas
de la parroquia
Conoce un poco de su crónica
Todo comenzó un día en que, viajando con unos amigos desde Quito, me hicieron una pregunta: “¿No tienes miedo de este abismo?”, refiriéndose a la forma de la vía. Y ahí fue donde empecé a mirar los paisajes que se observaban en el transcurso de la carretera, fue allí donde surgieron algunas dudas en mí; y no tuve una respuesta concreta, pues me era y me es imposible recorrer esta vía sin admirar su belleza.
Sin embargo, no pude evitar sentir un escalofrío recorrer mi cuerpo al pensar: ¿qué pasaría si cayera a esta profundidad?; pero también me pregunté ¿cómo y por qué soy parte de este precipicio? ¿Dónde empezó todo? ¿Siempre tuvo esta forma o cómo era antiguamente recorrer este camino, sin la seguridad de un pavimento o incluso sin un automóvil? ¿Cómo, cuándo y dónde surgió mi pequeño hogar llamado Tandapi?
Introducción a sus hitos
Esculpida entre 1985 y 1987 por César Octaviano Cristóbal Buenaño Núñez, tractorista ambateño y empleado del Ministerio de Obras Públicas, la escultura hecha en piedra es el testimonio del sincretismo de significado profundo que permite el arte. En una mezcla de rasgos animales y antropomorfos, aparece un rostro que la gente interpretó desde siempre como “El Diablo”. Aunque nadie conoce a ciencia cierta cómo es, las personas no tardaron en sorprenderse del resultado final de la escultura. Pese a que su autor demoró en darle forma a la piedra que se encuentra inserta en el monte, en el imaginario de la gente, El Diablo de Tandapi habría “aparecido de la noche a la mañana”