Crónicas e hitos

Nayón

Un breve paso por la historia del territorio del maíz chiquito

Cronistas

de la parroquia

Alex Changoluisa, Aymé Quijía, César Reinoso, Darwin Quijía, David Eliécer Anaguano, Erik Juiña, Gloria Pilapaña, Ingrid Pillajo, José Eliécer Anaguano, Juan Diego Anaguano, Luis Yuiña, María Soledad Anaguano, Martha Grijalva, Miguel Anaguano, Patricia Coyago, Pilar Anaguano, Rosa Matilde Anaguano, Rosa Luguaña, Susana Juiña, Vicky Pillajo.

Conoce un poco de su crónica

Esta crónica parte de las voces de habitantes nativos de Nayón. Sus relatos como cronistas locales retoman la presencia de sus madres y padres, testigos fieles de la vida en el territorio nayonense desde la década de 1940 aproximadamente. Este documento es sobre todo testimonial y relata la importancia de Nayón a través de su vitalidad como un espacio que contiene riqueza material, cultural y simbólica; un laboratorio donde se generan nuevas dinámicas sociales, un territorio en disputa.

Los aspectos culturales particulares y una economía basada en el comercio, el agro y el intercambio de productos, un origen de resistencia y apellidos singulares, hacen de Nayón el espacio al que gran parte del sector inmobiliario apunta para viviendas de lujo generando un proceso de gentrificación del territorio, creando un sentimiento de incertidumbre en sus pobladores nativos. Para los cronistas de Nayón el hito de este documento es la llamada “invasión”.

Introducción a sus hitos

La importancia de la escoba de coco de Nayón está ligada a la memoria de sus habitantes nativos. El valor que las personas nayonenses otorgan a este artefacto considerado como un símbolo de unificación de la parroquia, da cuenta de la historia económica, social y cultural antes de su parroquialización.

Las y los golpeadores de escobas de Nayón activaron los circuitos de apoyo de producción y circulación de este artefacto cultural ligado a un oficio configurado desde épocas coloniales, en que la población de Nayón, Zámbiza y Calderón fue asignada para oficiar tareas de limpieza en el Quito central de antaño. De esta manera, las escobas de Nayón representan un imaginario cultural de unidad territorial que, como toda tradición, se ha transformado para permanecer vigente. A pesar de que ya no es un oficio que sostiene la economía de Nayón, la escoba de coco se mantiene hoy en día como un artefacto cultural referente de la identidad parroquial, en trabajos artesanales y en manifestaciones lúdicas y festivas de la parroquia.

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