Crónicas e hitos

Amaguaña

La tierra del no morir

Cronistas

de la parroquia

Clemencia Amagua, José Ignacio Llumiquinga, Brayan Lincango, José Alberto Sangoquiza, Fanny Cañizares, Jorge Suntaxi, Mario Gualotuña.

Conoce un poco de su crónica

Este antiguo enclave histórico ya tenía enorme importancia comercial y productiva antes de la llegada de los incas. A esta zona trajeron mitimaes y guerreros para consolidar su sistema de producción complementaria que, necesariamente, tuvo reveses dada la fortaleza de la resistencia local.

Su clima y la producción del maíz de grano amarillo y grande, conocido como chillo, la convirtieron en una zona estratégica: Anan Chillo. La conquista hispana se asentó en este antiguo sistema de gestión poblacional y sobrepuso la fe y su organización política a los antiguos pueblos de indios que fueron concentrados en doctrinas y encomiendas.

La independencia poco cambió, salvo las manos de quienes llevaban el látigo. En el siglo XX, las haciendas se parcelaron dando paso a barrios y comunas, pero asentadas en un fértil sustrato festivo que se nutre de tradiciones, cosmovisiones y memorias centenarias.

Introducción a sus hitos

Hoy en día, Amaguaña vive un acelerado proceso de integración a dinámicas urbanas, sus parroquianos reconocen el valor simbólico de su fuente ancestral ya que la relacionan con el origen mismo de su nombre: Ama y Huañuy que significa “no morirás”.

Esta fuente conocida como Cachaco, Curipogllo o Curipogyo, ha sido recientemente intervenida e integrada a un corredor ambiental que busca, además de ponerla en valor, rescatar espacios para la conservación de la flora y fauna de la zona. Antiguamente, habitantes de toda la parroquia y de toda condición acudían a la fuente a bañarse o en busca de sanación: “El agua salía para todos, desde el patrón, hasta el peón se bañaban en el Curipogllo”.

Hoy en día, muchos parroquianos visitan el Cachaco para distraerse y encontrar un momento de paz. También es común ver bautizos de iglesias evangélicas del sector que sumergen a sus fieles en sus prodigiosas aguas.

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